Convite en la Verbena...
El domingo pasado tuve la oportunidad de participar junto con la comunidad de la Verbena, de un día lleno de labor social. Un día dedicado a dar a conocer el trabajo de la Pastoral social de la parroquia. La mañana transcurrió entre ventas de comida y colocación de mantas o nylon para cubrirnos del sol. La tarde se tornó un poco más compleja cuando tuvimos que empezar a ensayar "El convite", un baile tradicionalmente cultural, que fue nuestro aporte a la comunidad.
Quise escribir esta experiencia porque fue verdaderamente edificante para mí, descubrir cuánto bien puede hacer un convite, cuanto beneficio puede traer a una comunidad, una tarde de entretenimiento sano que te haga olvidar por un rato tus conflictos y te pinte un mundo de ilusión (no de fantasía) cimentada en la esperanza de que si tuve una tarde de alegría, puedo tener una vida así.
Mientras bailaba tuve dos opciones. La primera, la más sencilla, era quedarme encerrado en mi calor, mi imposibilidad de respirar y mi cansancio. La otra opción era ver hacia afuera y descubrir caras de ilusión, de risa, de paz... Creo que la vida es así, en todo lo que hacemos tenemos la oportunidad de quedarnos encerrados en lo que somos y lo que nos sucede a nosotros mismos, o podemos dirigir nuestra atención a lo que nuestra vida puede hacer por otros.
Honestamente terminé el domingo mucho más cansado que lo que pensé, pero también, gracias a esta gente, terminé mucho más lleno y feliz de lo que imaginé. ¡Gracias convite, gracias Verbena!
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